“LIBERTAD”

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Durante un tiempo fui voluntaria en el Centro Penitenciario de Huelva con una O.N.G. (Proyecto Hombre) llevando un grupo de hombres, cosa que me gustaba bastante pese a lo duro de las situaciones que a veces planteaban.

La gente me preguntaba si no me daba reparo trabajar con ellos, entrar en la cárcel, estar con ellos a solas…Yo siempre pensé que era el desconocimiento quien preguntaba esas cosas y miraba con extrañeza cuando alguien insistía en lo peligroso que era… No lo veía así en absoluto, más bien todo lo contrario y me planteaba que había poca diferencia entre esos muchachos y yo; simplemente habían tenido menos suerte.

Después de acreditarme en la entrada, hacía un largo recorrido pasando una puerta mientras se cerraba otra a mis espaldas y se abría otra y se cerraban más tras mis pasos…Todas de acero y un vidreo que aparentaba una robustez imposible de romper. Jamás voy a olvidar la sensación de ahogo que me causaba este juego y el alivio que sentía cuando salía de allí.

Recuerdo que siempre que iba de módulo en módulo a recoger a los de mi grupo, al abrirse la primera puerta para dirigirme a la garita donde encontraba al funcionario/a para darle los nombres de mi gente, un mar de hombres encerrados como si se tratase de fieras salvajes, se abalanzaba sobre una segunda puerta que quedaba a mi derecha y que separaba los espacios. Observaban, guiñaban un ojo, miraban con incertidumbre y curiosidad, gritaban “señorita, apúnteme a las terapias” y lanzaban de soslayo ojillos celosos a quienes salían.

Ir al sociocultural, (las instalaciones donde hacíamos nuestras reuniones), ya era un logro en aquel sitio. ¡Encerrados en el encierro! pero al menos ese día podían escapar del “chabolo”, como ellos llamaban a sus celdas, con la ilusión de salir por un rato al menos de aquella jaula y vivir la ilusión de unas sonrisas nuevas, de unas palabras nuevas, de un aliento nuevo. Siempre comentaban lo bien que les venía el grupo, sin embargo era yo quien agradecía cada una de las enseñanzas que cada día me regalaban, así como el cariño y el respeto con el que me trataron siempre.

Dedicado a aquellos que me llenaron el alma entre rejas, a aquellos que me arrancaron sonrisas y pensamientos críticos, dedicado a ellos que me hicieron plantearme verdaderamente la idea de LIBERTAD y lo hermoso que es estar donde se quiera cuando se quiera, (o al menos cuando las circustancias así lo permitan). Dedicado a aquel grupo de hombres fuertes que a día de hoy me hacen pensar cada vez que paso cerca de la Ribera, ¿cómo estará fulano? ¿cómo estará mengano? Un abrazo a ellos que tantas cosas me enseñaron. ¡GRACIAS! nunca os olvidaré.

PROPIETARIA: Soraya Franco

MEDIDAS: 70 x 50 cm

TÉCNICA: Acrílico sobre lienzo

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