“LA VUELTA DADA” COLÓN

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Nunca olvidaré cuando vi la primera vez este imponente monumento a la Fe Descubridora…Me llevó un maestro que tuve en 2º y 3º de EGB llamado Alejandro y al que adoraba. Era un señor moreno, guapo, con barba y ojos azules que nos trataba con respeto y cariño a todas/os las/os de la clase. Trataba siempre de que tod@s fuéramos iguales pese a las diferencias. Él nos quería siempre integrad@s, felices y creativ@s.

En mi primera excursión fuera del pueblo -destino Huelva capital- , tras un viaje de tan sólo 26 kilómetros, al bajarnos del autobús corrí hacia el agua donde antaño much@s disfrutaron de la Playa de la Punta del Sebo . En lugar de encontrar una bonita orilla, hallé un vergel de peces muertos. Apoyada sobre aquella barrera de piedra, mi sonrisa ingenua se tornó sombra al ver aquellos animales, algunos flotando en el agua, otros arrastrados hasta la arena…eso si, todos muertos.

Ahora caigo en que quizás esa fuera la primera pincelada que creara la obra que hoy os muestro. Era de justicia que hiciera algo.

Huelva me acogió en sus brazos la primera vez que mi cuerpo rozó el mundo. Huelva me sigue acariciando 33 años después. Como la mejor de las novias siempre me espera paciente pues sabe de mi fidelidad. Con su salitre y su brisa de mar impregnando su pelo, esperándome sentada para cuando vuelva de donde vuelva…y por mucho que me gustasen otros lugares, siempre se siente segura de este amor que nos une.

La han tachado de fea, de pobre, de sucia, de inculta, de cateta…la han insultado hasta decir ¡basta! La han humillado y pisoteado rompiendo su dignidad en mil pedazos sin que éstos/as fueran conscientes del gran tesoro que alberga; ella misma.

Siempre la he defendido por las bondades que me ha regalado desde chica cuando llegaba a ella en autobús cogida de la mano de mi madre, por el abrigo de sus calles en silencio cuando ya era grande y mi cabeza me gritaba sin parar en las “noches oscuras del alma”… Ella me ha acogido en sus noches y en sus días regalándome de cuando en cuando un olor a orilla que llegaba desde muy cerca. Y yo le debía esto, aunque tenga la certeza de que no podré pagarle con toda mi vida lo agradecida que le estoy…

Salvando todo aquello de que la industria del polo químico que interrumpe casi la orilla de la ciudad, repercute con muchos beneficios porque genera empleo, me levanto para decir que no estoy de acuerdo con las consecuencias que su instalación tiene; esta obra que hoy os presento habla de estos sentimientos encontrados.

Conste que tengo gente querida que trabaja allí y por nada me gustaría que lo pasaran mal porque han perdido su tajo. Pero debo decir que creo más en reconducir la actividad que en seguir cebando a este monstruo, pues el escandaloso índice de enfermedades que se da en la zona es espeluznante y para nada justifica su asentamiento, sufrido por quienes aquí residimos.

Además de las consecuencias que intuimos que el polo tiene en la salud, me preocupa muchísimo el daño que con esta industria le estamos haciendo al aire, al mar y a la propia tierra. Superamos con creces los índices de contaminación permitidos por los organismos a nivel nacional e internacional que se supone que tienen que velar por nosotras/os, y además de que éstos no hacen nada, aún tenemos que oír a veces las palabras infames de boca de algunos que nos imaginan imbéciles profundos…recuerdo siempre un día que oí a un político decir que lo que sale de las chimeneas del polo químico de Huelva eran partículas de vapor de agua…me levanté y mientras el resto de personas permanecieron sentadas como si aquellas palabras no tuvieran ninguna importancia, me marché de la sala ¡¡¡INSULTANTE!!!

Cansada de saber de aves y niños/as nacid@s con problemas, cansada de oír casos de la impronunciable enfermedad, cansada de que me dolireran los oídos por los gritos que la tierra daba, decidí un día pensando en lo triste que debía estar el aire y el agua por lo que le estaban haciendo, plasmar esa mezcla de amor, tristeza, rabia, indignación, por ese maltrato que Huelva sufría y desgraciadamente sigue sufriendo. Traté de “vomitar” todas estas sensaciones mezcladas en un lienzo.¡Que triste debía estar aquella estatua a la que todas/os llamamos Colón viendo lo que hacíamos con la tierra que la mecía!

Después de tomar el lienzo en varias ocasiones, finalicé este cuadro fumando un gran puro que le habían dado al que para entonces era mi compañero de piso en una boda, y que yo encontré en uno de los cajones del mueble del salón. Me había quedado sin tabaco, ese odioso vicio con el que mi cabeza lucha cada día para tratar de olvidarlo…

Era una tarde nublada y como muchas de ellas, el ambiente en Huelva podía masticarse…¡Sería el vapor de agua! Cierto olor a sulfato lo invade todo algunos días, hecho que debemos al tan aplaudido por algunos/as polo químico…Sabía que ese día terminaría el cuadro, porque todo mi cuerpo, todos mis órganos internos y externos me lo estaban diciendo.

Gasté mucha pintura para un lienzo de relativas pequeñas dimensiones, pero lo hice muy convencida. No debía escatimar en nada con aquella obra que sabía que no sería comercial, pero que gritaría a Huelva y más allá, lo mucho que nos duele nuestra tierra.

En el lienzo aparece la popular imagen del fraile franciscano apoyado sobre una cruz propia de esta congregación, escultura que se confunde con el propio Cristobal Colón. Ésta de 37 metros realmente se encuentra mirando a la Ría, a los pies de la confluencia de los Ríos Tinto y Odiel, aparece en el lienzo de espaldas a ella y señalando con su dedo índice a la Central Térmica. El edificio tiene en realidad inscritas en uno de sus laterales frases que Juan Ramón Jiménez, nuestro ilustre Premio Nobel moguereño, dedicó a la ciudad de Huelva. No se si con ello, unido al color azul y blanco que caracteriza nuestra ciudad quienes levantaron ese mazacote trataban de suavizar los posibles efectos que aquella mole causará en nuestras vidas.

Salvando las palabras de Juan Ramón para una ocasión más acertada, las guardé en el cajón de la dignidad y en su lugar escribí: “utilicemos a Juan Ramón”, pues jamás he entendido que “gastasen” al genio para tan triste propósito.

PROPIETARIO: Rafael (ex regente del Bar Prókope de Huelva)

DIMENSIONES: 30 x 100 cm

TÉCNICA: Acrílico sobre lienzo

FECHA: 25 enero 2010

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