“FEMINIDAD”

feminidad

Aunque  vivimos en una sociedad masculinizada, machista, heterocentrista y falocéntrica, en todas las culturas la figura de lo femenino, de la mujer ha sido y en algunos casos es, muy poderosa.

En las  sociedades antiguas la figura de las féminas era de gran relevancia, tanto que muchas de ellas eran comunidades matriarcales. La imposición de algunas religiones y el temor a ser gobernados por féminas hicieron que las primeras, temiendo su autoridad, las despojaran de sus privilegios menospreciando su valor y sus capacidades en multitud de ocasiones.

Sin embargo, los ciclos vitales ponen de manifiesto la importancia de lo femenino en el mundo. De lo micro a lo macro, todo se relaciona de una forma abrumadora. Particularmente creo que deberíamos considerarnos parte de este todo tan importante donde nos deberíamos respetar para construir una nueva sociedad más igualitaria, con una mente más abierta y donde todas las personas, seamos hombres o mujeres, partamos de las mismas premisas.

Como en otras obras he planteado, siento una gran admiración por las mujeres, sobre todo porque nos toca en muchas ocasiones “bailar con el más feo”. Me refiero con ello a que hemos sido las cuidadoras por excelencia, las relegadas al terreno de lo privado, (el público era casi exclusivo de los varones), hemos sido vapuleadas e insultadas cuando hemos “sacado los pies del tiesto” por llevar a cabo acciones “propias del hombre”…

Expresiones como “es una puta”, “es una machorra”, “que poco femenino es eso”…y así podríamos seguir largo rato, se han asentado en nuestra sociedad casi sin tener en cuenta por su gran mayoría, lo nefasto que hay detrás de cada uno de estos comentarios.

Con esta obra quería poner en valor por un lado, la belleza impresionante del cuerpo femenino, se acerque o no a los cánones establecidos, y por otro la valentía y el poder de éstas, de nosotras.

 

La Luna y el principio femenino

“La Luna ha sido el símbolo atemporal y permanente que a través de innúmeros milenios ha representado a la mujer en todo el planeta. En el arte de la poesía, ya clásica o moderna, desde tiempos inmemoriales, en los mitos y leyendas, la Luna ha representado la Deidad de la mujer, el principio femenino, así como el Sol con sus héroes simboliza el principio masculino.
Para el hombre antiguo la Luna era símbolo de la verdadera esencia femenina, en contraste con la esencia del hombre, de carácter solar. En los diferentes mitos y cosmogonías se muestra claramente el sentimiento que tenían hombres y mujeres hacia el “Principio Femenino”, Principio que controla al mismo tiempo la vida física y psicológica más profunda de la mujer. En nuestra alienada civilización dicho Principio ha sido descuidado y tan sólo han sido creadas ciertas acciones mecánicas sobre las costumbres convencionales de la mujer. Pero esta Fuente de Energía espiritual y psicológica sigue ahí, inmutable por siempre”.

“Los numerosos templos dedicados a las más diversas e importantes Diosas del mundo eran atendidos por sacerdotisas que se convertían en perfecto canal para la manifestación de la Divinidad en cuerpo y alma. Tal es el caso de las sacerdotisas Mama-Quilla en Perú o las vestales romanas, dedicadas a mantener este fuego sagrado en el templo de la Diosa-Matriarca”.

“La íntima conexión entre el rito de fertilidad femenino y la Luna estaba en muchos casos asociada con determinados órganos femeninos tales como los senos, útero y ovarios, además de su ligazón al proceso de gestación y del parto.
En la antigua Babilonia se pensaba que la fertilidad, el embarazo y el nacimiento de los niños tenían una estrecha relación con la influencia de la Luna. Los ahts y groenlandeses creen que la Luna es incluso capaz de embarazar a las mujeres. Y muchas tribus de Nigeria creen que no se necesita marido para la procreación, ya que la Gran Madre Luna, que está en el cielo, manda al Pájaro Luna a la Tierra para traer bebés a las mujeres que lo deseen. Esta idea no es muy distinta de la nuestra cuando a los niños se les dice que los bebés son traídos por una cigüeña. En las tribus más primitivas no sólo se responsabiliza a la Luna del embarazo, sino que también tiene otra función piadosa: la de cuidar el nacimiento del niño. Por eso, la mujer que está a punto de dar a luz se dirige a su protectora celeste para pedirle ayuda en esos difíciles momentos. A menudo el principal trabajo de la comadrona consiste en rezar y ofrendar al astro para asegurar un parto fácil. Aún en nuestros días, las mujeres del sur de Italia llevan una media luna como amuleto para obtener el socorro de la Luna durante el nacimiento de los niños”.

DESCRIPCIÓN DE LA OBRA

Una silueta de mujer aparece en primer plano. Detrás de sí el mar en movimiento, (metáfora del mundo microscópico que hace que todo sea posible).

Posado sobre él una enorme luna llena que imprime mayor fuerza a este poder de la feminidad; (la influencia gravitatoria de la Luna produce las corrientes marinas, las mareas y el aumento de la duración del día).

Suspendidas en la oscuridad de la noche, algunas estrellas lucen casi rojas de pasión por ver semejante cuerpo de mujer descansando sobre la arena de esa playa.

PROPIETARIA: Rocío Pérez Gómez

DIMENSIONES: 50 x 70 cm

TÉCNICA: Acrílico sobre lienzo

FECHA: 2009

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