“GANTE”

Para mí viajar es una de las mejores cosas que pueden hacerse. En las pequeñas o grandes idas y venidas del ser humano, se aprende, se conoce, se vive en primera persona y se entienden otras realidades invisibles para nosotr@s hasta ese momento. Creo que cuando se viven cosas diferentes ya nada es igual que antes.  Creo ademas que es una de las mejores formas de asomarnos al mundo; conocer gentes con culturas diferentes a las propias, disfrutar de lugares que para nuestros ojos no son comunes, paladear sabores ajenos a los habituales.

A veces incluso con nuestros viajes logramos deshacernos de malos momentos, derivar la mirada a otras  partes que nos hacen desinhibirnos de aquello que nos ha causado sufrimiento. Quizas simplemente tender nuestra atención a otros sitios y cosas nos hace relativizarlo todo.

No hace mucho una buena amiga me propuso que hiciera una escapada para deshacerme de uno de esos que antes mencioné. “Te va a encantar esto” me decía. Y yo, no  muy decidida, me planteé, “voy o no voy, voy o no voy”. Un día, casi automáticamente me conecté a la internet, abrí una página de vuelos y allí apareció mi próximo destino. En menos de 5 minutos tenía comprado un pasaje hasta Bruselas, desde donde cogería un tren para llegar hasta la ciudad destino, ¡Gante! Inmediatamente después de comprar el billete se me agolparon en la testera algunas dudas con olor a inseguridad o miedo, (si es que las dos cosas no son lo mismo).

Pensamientos relativos a cómo me gobernaría fuera si mi inglés no era muy fluído, cómo me sentiría allí con tanta gente extraña y  con aquel estado de ánimo no tan alegre que llevaba, me planteaba si llegaría bien…y toda esa serie de preguntas tontas que se nos pasan por la cabeza siempre que viajamos solas/os y nuestra mente no se encuentra relajada. Enseguida pensé, quiero ir, llegaré bien y voy a disfrutar mucho.

Cuando llegué a Gante me esperaba mi María José Sánchez en la estación de trenes, la que me cuidó y me mimó sin tener miramientos pues sabía que no me encontraba demasiado bien. Debo decir que le estaré eternamente agradecida por ayudarme con  su hospitalidad y su sonrisa a volver a mí, pues parecía a veces que tenía el alma despegada de las tripas medio metro por encima…

Salimos a tomar cerveza, charlamos, paseamos por la ciudad, me llevó a conocer los lugares más bellos de la ciudad,  estuvimos en sitios encantadores. La arquitectura y la belleza de Gante y Brujas, (pues tuve la suerte de conocer esta tambien), los canales, las flores de las ventanas de los edificios, las callecitas estrechas que daban acceso a pubs escondidos de ambiente acogedor, la magestuosidad de las catedrales, los mercadillos, la música callejera, incluso el orden en el tráfico; bicicletas, tranvías y coches circulando  orquestados por aquella mano invisible…todo me parecía mágico.

El cambio de temperatura desde que tomé el avión en el aeropuerto de Sevilla fue muy brusco por la bajada que sentí al llegar a Bruselas donde despavorida me embutía jersey, bufanda y chaqueta; quizás aquella fue la bienvenida de un país que nada más pisarlo parecía querer decirme “bienvenida, este fresquito es para que sepas donde estás”, y funcionó.

Uno de los días en los que paseábamos por la ciudad, mientras miraba uno de los canales que atraviesan Gante y pensaba en lo maravilloso  del sitio, mi amiga con su eterna reflex colgada al cuello, disparó hacia mí, hacia aquella imagen compuesta por todo lo que su visor podía alcanzar. Me fotografió en aquel instante que siempre mantendré en mi memoria por la explosión de color y de estímulos que me rodeaban. Una vez me enseñó el resultado en pantalla grande, pensé que debía plasmar ese momento haciendo un cuadro en agradecimiento a aquella fotógrafa siempre sonriente, a su acogida, a la ciudad, a los canales, a las cervezas intensas, a las charlas y la serenidad de esos días, a aquel regalo de vida que me había vuelto a recolocar el espíritu al son del cuerpo; por eso pinté este.

El lienzo no es copia exacta de la fotografía, pero si mantiene muchas similitudes con la imagen originaria que dio lugar a la obra. Hay elementos que han sido creados por mi mente, otros son reales. Con este cuadro quise hacer un guiño a una de mis obras con la que guarda muchas similitudes, (“Los Edificios Mirones”). La imagen parece estar  en continuo movimiento, de hecho a mi me parece un círculo que integra la figura femenina, los edificios, el cielo, la luna, el canal…Hasta llegar a hacerse un todo  de colores y formas donde casi se llegan a confundir las diversas figuras si lo observamos durante un rato.

Aparecen  pinceladas aleatorias con las que he tratado de poner de manifiesto el movimeinto, el cambio contínuo, la inestabilidad, el caos desde donde todo surge. Pero en él   tambien se disponen trazos exactos que muestran la serenidad y el temple, la firmeza y la seguridad.

Una luna generosa ilumina todo el lienzo sobre ese cielo y ese agua que parecen no parar de moverse. Los edificios miran a la mujer sonriéndole, al igual que al/a espectador/a. Todas esas construcciones parecen estar dándonos la bienvenida a ese lugar. Los de atrás sacan sus fachadas a modo de caras para tambien saludar. Al fondo, bajo al árbol, aparecen tres figuras humanas hechas sombras.

En uno de los carteles de los bares aparece un pequeño mensaje para la amiga que me regaló estos momentos y donde podemos leer  “THANKS  M.J.“, pues no tengo más que agradecerle profundamente que hiciera de la mejor de las cicerones y que gastara conmigo tanta hospitalidad.

Cielo, luna, edificios, agua, mujer, pañuelo…son un todo integrado en el color, en el instante. Para mí es un recuerdo precioso capturado en un círculo contínuo y perfecto.

Este ha sido una de las obras más laboriosas por los detalles traducidos en horas y la paciencia que le he dedicado, pero creo que todo ello ha merecido la pena, pues encuentro que con el resultado he plasmado exactamente lo que deseaba contarles a ustedes.

PROPIETARIA: María José Sánchez

DIMENSIONES: 60 x 70 cm

TÉCNICA: Acrílico sobre lienzo

FECHA: 23 marzo 2011

 

UNA CURIOSIDAD

Os voy a contar una cosilla que he recordado al encontrarme con esta foto. Un día, mientras descansaba de pintar el cuadro que aparece en la imagen, me dispuse a comer. Retiré el lienzo y lo dejé sobre la pared para que se fuera secando mie…ntras. En un momento determinado una naranja, de un modo un poco extraño pues no fue tocada por nadie, rodó desde la mesa al suelo y se colocó justo frente a él. Justo en el centro, como si estuviera posando para una fotografía. Los colores de la fruta con los de el lienzo de fondo se antojaban deliciosos para mí…Me quedé patidifusa por la perfección de los movimientos del cítrico…parecía querer ir a saludar al cuadro y retratarse junto a él…tomé el teléfono y saqué esta instantánea.

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2 Responses to “GANTE”

  1. takito dice:

    Yo en el viaje de la vida, por la fuerza o gracia del destino, me encontre con una persona que fue muy especial para mi, con la que comparti momentos que nunca olvidaremos, Tenemos mil y una anecdota y aventuras, que cuando la recordamos no partimos de la risa. Aun recuerdo cuando comenzaba a hacer garabatillos. Yo conociendola y sabiendo todo lo que tiene dentro para dar, sabia que seria capaz de plasmar todo eso en un lienzo. Este cuadro siempre me ha gustado mucho desde el dia que lo vi, quizas por su colorido, por esos azules que tanto me gustan. Cada vez que veo un cuadro tuyo me lleno de alegria y de orgullo. Muchas felicidades TAKITO.

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