“EL APOYO”

Cuando el amor, la comprensión, la empatía y la ternura se mezclan haciendo una mixtura excepcional, aparecen escenas como esta que os muestro. No sé si logré hacerle llegar “al público” estos calificativos; por lo que me cuentan creo que si. Desde luego, pinté este cuadro con mucha facilidad, aunque es uno de esos en los que aparecen  detalles por los que tienes que pararte, cosa que a veces me cuesta, pues soy de esas personas impacientes a veces, de las que quieren ver resultados ya.

Mi fuente de inspiración fue en ese caso una situación que, aunque fuera de mí, sentía casi propia, pues no podía imaginar los sentimientos que a raíz de ella pudieran darse. Invadido el corazón por un poderoso sentido de acogida hacia la otra parte, de cariño, de respeto y de protección a esta por aquel terrible acontecimiento, sentí la necesidad de plasmar la cara A de aquel negro acontecimiento. Quise con este lienzo fotografiar una posible escena que trazara las líneas que se llamaban APOYO por encima de todo…Díganme si lo logré.

Traté de expresar con el rostro del chico moreno una pose de resignación y tristeza, no se si dí con la clave. Tiene los ojos cerrados, como tratando de hacer pasar el tiempo rápidamente, de alguna forma mágica. Que todo pasara para él en un instante y volviera a su normalidad en aquellos momentos impregnados de pérdida. Quise plasmarlo como queriendo rescatar la sonrisa que había perdido y que no sabía en qué rincón de aquella cafetería encontrar. ¿En los ojos de su compañero quizás?

Las dos figuras principales de esta pintura parecen estar hablando sobre un tema importante, sobre una situación dolorosa para el de piel canela y absolutamente entendida por su acompañante. Compartida aunque tratando de ser salvada. El chico de cabellos rubios, mira hacia abajo como queriendo enterrar aquel dolor de su compañero, de su amigo, de su pareja quizá… Pues para el/la observador/ra puede ser lo que se quiera.

Para él es fundamental acompañar a su igual. Tratar de animarlo y comprenderlo de la mejor de las formas. Para mí su rostro rezuma empatía y un cariño mostrado sólo bajo algunos parámetros. Su actitud y su pose exhalan respeto y un amor fraternal, purificado, limpio, impoluto por un sentimiento inigualable que sólo se produce bajo un terrible error de esta realidad que a veces parece la única. ¿Será quizás que los que aparentan errores son grandezas de la vida escondidas tras la aparente tragedia? Fue lo que pensé al terminar esta obra.

La mano del de cabellos color del sol se posa sobre el hombro del que se sitúa en la izquierda. Su cuerpo se mantienen a una distancia muy próxima, las bocas de ambos se entreabren para contar lo que no pueden tener ya dentro de sí porque les quema y les hiere, pero a la vez, sus pieles están llenas de esperanza; las palabras se posan en el porvenir como se extiende con alegría el canto del gallo cuando lo hace antes de que el sol aparezca en un nuevo día. La mismita ilusión por empezar de nuevo, para seguir hacia delante.

Al fondo, el camarero levanta sus manos y encoge los hombros como resignado ante la escena que está presenciando. Sin mostrar enfado porque dos hombres muestran su cariño en público, sino todo lo contrario; vencido, rendido ante la pureza de dos corazones que se entienden y se abrazan, que se dan calor ante tan gélida experiencia. El que sirve las copas se ha vestido de gala para tan linda ocasión. ¿Cómo no rendirse una/o ante tan bello espectáculo? El amor sobre la mesa, ante la mirada atenta de tus ojos…Sólo eso.

Pero sobre todo, las dos figuras muestran un hermanamiento, un sentir que va mucho más allá que todas las nimieces de esto que llamamos vida. Proyectan un amor fraternal, puro, limpio. Un sentimiento de grandísimo apoyo que no puede hacerse desaparecer por más malo que les suceda.

El café, llamado Katedral, (así se llamaba uno que frecuentaba cuando vivía en Valencia y que recuerdo con mucho cariño, en valenciano Café de la Seu), guarda entre sus muros una escena iluminada, copas limpias y vino con el que brindar. Con el hecho de que ambos se encontrasen en éste quise poner de manifiesto, que aunque el dolor vital existe, tras él se halla la esperanza, la ilusión, la alegría, la amistad, el amor…Las catedrales han guardado siempre las más grandes inspiraciones de artistas que sueñan con regalarle al público, a Dios, a las Diosas, a Santos y Santas…lo más preciado que sale de su corazón, de sus manos, de aquella parte que no tiene nombre y de donde salen todas las maravillas que podemos admirar en el mundo de lo tangible, de lo que puede observarse, tocarse, oírse, olerse, disfrutarse…

Este lienzo pertenece a Jesusma Carrasco y a Allan Andrews, dos personas que quisieron comprar este pequeño trozo de lo que para mí es luz, respeto, apoyo… Y yo me alegré tanto porque fueran ellos quienes quisieran tenerlo, que siempre agradeceré que fuera a parar a sus manos aquella pintura que con tanto cariño pinté, aquella pintura que fabriqué a base de sentimientos llenos de todo lo bueno que pueda habitar en el corazón de una persona. Gracias por confiar en mí como “artista”, gracias por invertir en “arte”, gracias por querer tener este pedacito lleno de color y luz en vuestra casa.

Propiedad de Allan Andrews y Jesus Manuel Carrasco

ACRÍLICO SOBRE LIENZO

60 x 80 cm

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2 Responses to “EL APOYO”

  1. Me pareció Excelente post!! Lo cierto es que refleja la realidad bastante bien

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