Cuando todo ha quedado desnudo y ya no hay más que fingir, cuando ya dan igual las palabras porque la comunicación se ha convertido en nada, cuando las mentiras han retorcido las verdades, cuando el peso es demasiado para las espaldas, todas las cadenas se rompen incluso las que fueron deseadas, incluso las que parecían hilvanadas con flores.
Menos mal que al final queda lo mejor de ambas que es aquello puro y fuerte, gracias que eso que un día sentimos está por encima de todas las noches oscuras del alma para salvarnos. Menos mal que fue más grande que todas las lágrimas que corrieron cara abajo, calle abajo.
PROPIETARIA: Mercedes Lamparero y Dora



